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Dos años y 33.000 km. más tarde…

Leader transbordador

Paco y Mila Gallardo tenían un plan muy claro: comprarse una Harley® y salir a rodar en ella. Desde su hogar en Alicante, se apuntaron a todos los viajes que se les cruzaron por el camino

En diciembre de 2006 mi mujer, Mila, y yo fuimos a recoger nuestra Harley: una Fat Boy totalmente rediseñada, el modelo de 2007. Inmediatamente, como un pistoletazo de salida en la carrera de 100 metros, comenzamos a rodar. Hicimos una pequeña salida con nuestra perrita que fue muy divertida, actividades de fin de semana con el Chapter y siempre que era posible, iba a trabajar en moto. A finales de abril de 2007 hicimos nuestro primer viaje largo de Alicante a Bruselas. La crónica se publicó en Hog Tales de otoño de 2007. A nuestro regreso comenzamos a asistir a los eventos de algunos Chapters de España.

Mientras tanto comencé a planificar nuestro viaje de vacaciones en el mes de agosto por la Provenza. Pasamos unos días preciosos rodando por las carreteras del sur de Francia, visitando sus pueblos y degustando su gastronomía. Pusimos fin a las vacaciones pasando unos días con unos amigos en Saint Tropez. Terminó el verano y la temporada de viajes largos dio paso a las salidas con nuestro Chapter y a las actividades para preparar nuestro rally Harleycante 2008.

Comienza el año 2008 y Mila y yo lo inauguramos marchándonos a la fiesta del primer aniversario del Chapter de Marbella, que se celebró el 28 de marzo. En abril asistimos a nuestro rally Harleycante. Más tarde, en mayo, fuimos a Madrid para asistir a KM-0 y desde allí salir hacia Vigo para participar en el Touring-ride Vigo-Sevilla, pero antes hicimos una parada en León para visitar a unos amigos. En León contactamos con el staff del Touring-ride –Santos, Quique, Raúl… – para salir con ellos hacia Vigo. Por el camino nos encontramos con una pareja de americanos que también participaban en él.

Antes de llegar a Vigo comenzó a llover, pero el hecho de ir acompañados de los organizadores del evento nos dio la ventaja de encontrar fácilmente el hotel en Sanxenxo. Al día siguiente continuó lloviendo hasta llegar al monte Santa Tecla, en la desembocadura del río Miño, donde milagrosamente dejó de llover y ya no lo hizo en el resto del viaje.

A partir de entonces comenzamos a disfrutar del recorrido. Carreteras muy bien escogidas para apreciar nuestras Harleys, el paisaje y la compañía de los demás asistentes al Touring-ride. Hasta ese momento Mila y yo habíamos rodado en viajes largos solos. Ésta era la primera vez que lo hacíamos acompañados de otras personas amantes de las Harleys.

No tengo palabras para expresar lo que experimentamos durante el viaje. Las sensaciones hay que vivirlas para poder sentirlas, la palabra o la escritura nunca transmiten sensaciones, sólo expresan emociones.

Llegamos a Bussaço, en Portugal, para pasar la noche en un hotel precioso, lleno de detalles no sólo arquitectónicos sino también personales, porque cuando nos fuimos a dormir, agotados por un día inolvidable, la cama estaba abierta y con un bombón nos deseaban buenas noches, como cuando nuestra abuelita nos abría la cama para dormir cuando éramos niños.

Así nos sentíamos todos, como niños preparados para el juego durante la cena, dispuestos a hablar sin ningún tipo de timidez con nuestros compañeros de viaje, a entablar relaciones con personas de otros lugares de España, que sólo el tiempo nos dirá si volveremos a verlas.

Al día siguiente, después de un buen desayuno, partimos hacia Cáceres, ciudad antigua y monumental que nos recibió muy cordialmente. Circulamos por carreteras nacionales que se habían elegido muy acertadamente, pues combinaban tramos con curvas y rectas largas en las que aprovechábamos para ver rodar a nuestros compañeros de viaje y transmitirles lo que habíamos podido observar de su comportamiento en la moto. En múltiples ocasiones me han dicho amigos cómo les gusta ver la rueda gorda de mi Fat Boy inclinarse en las curvas. Siempre me preguntan si es cómoda de manejar. Os podéis imaginar mi respuesta, después de haber hecho con ella 33.000 kilómetros en menos de 2 años.

Pero bueno, continuemos con el Touringride que en su último día nos hizo gozar de unas sensaciones inolvidables hasta la ciudad de Sevilla. Participamos en una cena acompañados por el Chapter de Sevilla, donde se entregaron múltiples regalos y premios. Mila y yo obtuvimos el premio a la pareja más simpática.

Esto nos ofreció la oportunidad ideal para dar las gracias a todos los participantes en el Touring-ride allí presentes y, sobre todo, a los organizadores que tan amablemente nos atendieron y que con mucha paciencia hicieron que todo saliera a la perfección: las cenas típicas, las comidas tradicionales, las carreteras elegidas, etc. Algo importante a destacar es que no hubo ningún incidente grave gracias a la eficiente colaboración de todo el staff. Mila y yo nos dimos cuenta de la labor tan importante de cada uno de ellos, desde el capitán de ruta hasta los pastores y el que cerraba el grupo; por todo ello os damos las gracias.

Al día siguiente nos despedimos todos y nosotros aprovechamos para quedarnos un día más en Sevilla. Para regresar a casa, Mila y yo planificamos una ruta que partía desde Sevilla hacia Cádiz, Arcos de la Frontera, Córdoba, Alcaraz… circulando por carreteras nacionales o comarcales y atravesando pueblos y parajes muy bonitos de nuestra geografía española.

Lo que más puedo destacar, aparte de la arquitectura típica de ciudades como Córdoba y Cádiz, es la torre pentagonal (s. XVI) única en su género de la ciudad de Alcaraz, a la que llegamos después de salir de Córdoba y atravesar las montañas del Puerto de las Palomas, cerca de los pueblos de Grazalema y Zahara, circulando por una carretera de montaña con vistas a la serranía de Ronda y al embalse de Zahara.

Después de este viaje nos preparamos para asistir en Barcelona al 105 Aniversario de Harley-Davidson y el 25 Aniversario del H.O.G. Pero antes de esto nos fuimos a pasar un fin de semana con nuestros amigos del Chapter de Valencia, que resultó ser tan familiar como siempre. Nos prepararon una ruta muy bonita y unas actividades que nos mantuvieron tan entretenidos que se pasó el tiempo casi sin darnos cuenta.

El desplazamiento a Barcelona prometía ser un viaje en grupo de los que hacen historia, y así fue. Desde el madrugón que nos dimos, pues salimos a las 4 de la mañana, hasta todo lo que nos encontramos a nuestra llegada a Barcelona: multitud de Harleys rodando por la ciudad, personas de todas las partes del mundo que habían llegado para asistir a un acontecimiento que no se ve todos los días.

Y llegaron las vacaciones en el mes de agosto. Decidimos volver a Saint Tropez para pasar unos días con nuestros amigos. ¿Cuál fue el reto esta vez? Llegar allí desde Alicante sin pagar un solo peaje. Toda la ruta por carreteras secundarias, nacionales y autovías sin peaje, pasando por pueblos y ciudades de un país a otro. En fin, un viaje que no olvidaré nunca. Y lo mejor de todo, sin GPS, pues no lo llevo nunca. Sólo utilizo unos apuntes que me organizo antes de salir y mi sentido de la orientación, junto con alguna que otra pregunta a algún lugareño. La aventura está así garantizada. Llegué allí en dos días.

Pasado el verano los colegios comenzaron su actividad, con los escolares ansiosos por empezar un nuevo curso. Fue en esa época cuando nos fuimos con unos cuantos compañeros del Chapter a un viaje organizado por uno de ellos a Granada.

En Granada lo pasamos muy bien. Rodamos por las carreteras de la provincia, recorriendo pueblos muy conocidos de la geografía española en las faldas de las montañas de Sierra Nevada. Visitamos también los lugares típicos de la ciudad y disfrutamos de toda la compañía que ofrecía un grupo de personas amantes de las Harleys con ganas de divertirse.

Con todas estas experiencias, como veréis, no nos hemos aburrido, planificando y disfrutando viajes, mi mujer y yo solos o en compañía de otras personas. De cualquier manera, todo tiene su encanto. Lo importante es desear lo que uno quiere y poner todas sus fuerzas en hacer realidad esos deseos, pues tarde o temprano se cumplen. Pero lo más importante es no tener miedo, pues si vences tus temores te sentirás libre, y no hay nada comparable a rodar en una Harley sintiéndote libre.

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