Recuerdos de los socios – Auténticos moteros
Castigliano del Bergamo Chapter (Italia) nos relata su viaje al Harley-Davidson EuroFestival de St. Tropez (Francia)
Estoy convencido de que participar en un rally es una buena excusa para hacer un viaje, recorrer la zona donde se celebra y conocer a otras personas con las que se comparte una saludable pasión por Harley-Davidson.
Dicho esto, permitidme que añada que hay varias formas de llegar a un rally: salir en el último minuto recorriendo la autopista como una exhalación de peaje en peaje, hacer todo el recorrido por la misma autopista “porque no me apetece buscar otra ruta” o “porque me gustan los bocatas del área de servicio”, o ir por el placer de viajar en tu propia moto. Nosotros escogimos esta última opción y partimos en un viaje de 1.300 kms.

Nos pusimos en marcha un jueves por la mañana. Éramos 13 personas en 10 motos y el plan era que más adelante se incorporasen otros 3 amigos para formar un grupo de 12 motos.
Decidimos entrar en Francia por una de las rutas más espectaculares, el puerto de montaña de la Madeleine, situado en el extremo de la provincia de Cuneo. El asfalto avanzaba con rapidez bajo nuestras ruedas y después de pararnos a comer algo a las afueras de la ciudad de Cuneo, seguimos ruta hacia las amplias curvas del valle de Stura, atravesando un hermoso paisaje. En el puerto de montaña nos esperaban más de dos metros de nieve. El cielo estaba despejado y, sin una nube a la vista, la temperatura era perfecta, con frío pero no excesivo, y el asfalto había soportado bien el paso del duro invierno sin que se formasen demasiados baches. Tras hacernos la foto de rigor, cruzamos el puerto de montaña y entramos en Francia, donde emprendimos el largo, ancho y espectacular descenso hacia Barcellonette, la capital de la región y el destino ideal para todos aquellos que quieran disfrutar de la experiencia de los Alpes Marítimos.

Llegado este punto nos perdimos pero conseguimos encontrar la carretera que habíamos decidido seguir y empezamos la ascensión al Col d’Allos (2.240 metros). Muchos de nosotros no teníamos muy claro a qué nos enfrentábamos: una larga subida de 25 kms. a través de bosques, pueblos abandonados y curvas cerradísimas al borde de paredes verticales que descendían hasta el fondo de profundas gargantas, pero el tráfico era prácticamente inexistente y las vistas tremendas. A medida que ascendíamos, veíamos como aumentaba la cantidad de nieve acumulada a ambos lados de la carretera. Los últimos 500 metros del ascenso los hicimos entre dos paredes de nieve de más de dos metros de altura. Lo que nos extrañó fue que las paredes fueran completamente lisas, como si estuviéramos en una enorme cámara frigorífica. Al dar la siguiente curva nos encontramos con una máquina quitanieves y nos enteramos del motivo: el puerto de montaña había estado cerrado por nieve hasta las 5 de la tarde de ese día. Nosotros lo cruzamos a las 5.20 de la tarde. El descenso fue la mayor aventura del viaje, con curvas cerradísimas y encajonados entre dos paredes de nieve, sal en medio de la calzada, agua producida por el deshielo e incluso un desprendimiento de nieve bloqueando la mayor parte de la carretera. Finalmente llegamos a Colmars, una conocida estación de esquí situada en el nacimiento del río Verdon.

Descendimos el valle del Verdon por una carretera de curvas suaves, que nos permitió relajarnos y disfrutar de la agradable temperatura y el espectacular paisaje. El río Verdon es famoso por sus gargantas labradas en el terreno arenisco, situadas unos 20 kms. río abajo. Aunque, más cerca, nuestro primer destino fue una impresionante presa que formaba una serie de lagos de un verde esmeralda.
Castellane fue nuestra primera parada y el lugar donde hicimos noche. Estábamos convencidos de que habíamos conseguido llevar nuestras Harleys a sitios donde muy pocas Harleys habían estado antes, y eso nos hacía sentirnos realmente orgullosos.
El día siguiente nos recibió con la impresionante visión de la Garganta del Verdon. Cruzamos el río por un puente situado en el punto donde el Verdon fluye en un enorme lago y giramos a la izquierda para entrar en una de las cinco carreteras calificadas como las más hermosas de Europa: la D19 en dirección a Comps. A continuación cruzamos Var para entrar en Provenza y descendimos hacia St. Maxime y la costa del Golfo de St. Tropez para dirigirnos a nuestro destino final en Port Grimaud, sede del Harley-Davidson EuroFestival.
El domingo por la mañana, después de dos días rodeados de moteros procedentes de toda Europa, vivimos la última emoción: el desfile de motos animados por un público que, con sus aplausos, consiguió que se nos llenasen los ojos de lágrimas.


