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Por amor al motor de dos tiempos

Leader large two strokes

Al pensar en Harley-Davidson, la primera imagen que le viene a la mente a la mayoría de la gente es la clásica moto de carretera con motor V-Twin de cuatro tiempos y de gran cilindrada. Sin embargo, la Motor Company tiene un ilustre pasado como fabricante de motos de dos tiempos y menor cilindrada, para carretera y todo terreno. Hay coleccionistas apasionados de estas motos, como el bávaro Michl Betz.

Michl, que tiene ahora 39 años, creció cerca del circuito de motocross de Hausham en Schliersee (sur de Alemania), y su infancia viendo motoristas profesionales dio lugar a una gran pasión por las motos de dos tiempos. A los 9 años, Michl consiguió hacerse con una Solo Mofa de 25cc para recrear el sonido (aunque no la velocidad) de las motos de cross que tanto le gustaban. “Lo mejor de todo para mí era quitar el silenciador, ¡aunque solo fuera durante unos minutos hasta que mis padres me obligaban a parar!”, nos dice Michl. “Lo que más me gustaba era que hiciera ruido y se volviera salvaje, como las motos de cross”. 

No tardó en cambiar la pequeña Mofa por una Suzuki de 125cc, pero él seguía necesitando más. “El sonido de las motos es parte de mi vida desde que era muy joven, y siempre decía que cuando fuera mayor tendría una Harley. Hice todo lo posible por reunir el dinero y cuando cumplí los 18 me compré una Sportster 883 de 1992 en lugar de un coche. No tenía ningún interés en conducir un coche, aunque tenía el permiso”. 

No tardó en customizar la Sportster, pero no dejaba de anhelar el sonido de un motor de dos tiempos. ¿Sería posible compatibilizar mis dos pasiones, por el motor de dos tiempos y por las Harleys? 

Como tantas cosas, la respuesta vino de Internet. En una web de subastas apareció una Harley-Davidson X90 y Michl decidió hacerse con ella, a pesar de que estaba en Inglaterra y necesitaba una buena restauración. La X90 es un modelo básico fabricado por Harley-Davidson a comienzos de la década de los 70, cuando la Motor Company era propietaria del fabricante italiano Aermacchi y trataba de aumentar su cuota de mercado entre los motoristas más jóvenes con una gama de modelos de dos tiempos. La pequeña X90 de Michl demostró ser todo un éxito cada vez que la presentaba en público, incluida una aparición haciendo un caballito durante la Harley Days de Kitzbühel, y una participación en el custom show de Faak, donde consiguió el primer puesto en la categoría "Antique". 

Mientras restauraba la moto, Michl se topó con el libro de Bram van Hilten ‘Harley-Davidson – the era of the two-stroke motorcycle’ (La era de la motocicleta de dos tiempos), un nuevo paso adelante en la búsqueda de las Harleys de dos tiempos. 

“En 2014, mientras asistía a la European Bike Week, vi un anuncio del próximo evento ‘Harley & Snow’. Decidí que una Harley de dos tiempos sería lo más adecuado para participar en este evento”, recuerda Michl. "Harley & Snow" se celebra en las laderas de Tirol del Sur y el punto fuerte es el "ascenso rápido", cuando se usan Harleys especialmente modificadas para rodar sobre la nieve y llevar al motorista cuesta arriba. Tras consultar el libro, Michl decidió que una Harley-Davidson SX250, una todoterreno de dos tiempos de la era Aermacchi de mediados de los años 70, sería el punto de partida más adecuado, por lo que localizó y compró una unidad en Italia. 

Siguiendo el consejo de su amigo y especialista en Harley Andreas Schweter, cambió el motor de 250cc por la versión de 350cc para conseguir más potencia y modificó la moto para rodar sobre la nieve, con resultados ambivalentes. “El motor de 350cc era mucho mejor, pero no podía competir contra las Harleys de 1000cc o más: ¡se necesita mucha potencia para hacer subir una moto por una pista de esquí!” 

El paso siguiente en el periplo de Michl en búsqueda del motor de dos tiempos se produjo con el descubrimiento de una moto aún más interesante de la historia de Harley: una auténtica moto de competición Harley-Davidson Baja 100L de 100cc de 1972. “Mi amigo Bram fue quien encontró la moto y me avisó”, nos relata Michl. “Son motos muy difíciles de encontrar, sobre todo en condiciones de competición, y hay muy pocas unidades en Europa. Tenía que hacerme con ella. Pero para poder comprarla tuve que vender mi adorada SX350.” 

A finales de los años 60 y comienzos de los 70, todo el mundo se había dejado arrastrar por las carreras por el desierto, en parte gracias a películas como "El rally de los campeones" y carreras como la prestigiosa Baja 1000 en California, por lo que la Motor Company decidió ofrecer una pequeña moto todoterreno para competir. ¿El resultado? La Baja 100, un modelo con caja de cambios de 5 velocidades creada reduciendo la cilindrada de la Aermacchi Aletta de 125 a 98cc para que pudiera participar en la clase de menor tamaño de la Baja 1000. Con una relación de compresión de 11.5:1, un enorme carburador Dellorto de 24 mm, 90 kg de peso y gran elevación sobre el suelo, la Baja 100 conseguía una explosiva potencia a pesar de la reducida capacidad del motor, y no tardaron en llegar los éxitos en competición. En 1971 Harley-Davidson presentó en la Baja 1000 el equipo de la fábrica formado por 14 pilotos, todos con Baja 100, y ocupó ocho de las diez primeras posiciones en la carrera, incluyendo el primer puesto. 

Se fabricaron menos de 4.000 unidades de la Baja 100 en una serie que abarcó desde 1969 hasta 1973, y la Baja 100 de Michl es especialmente excepcional, al tratarse de un modelo de competición con el prestigioso número de motor y chasis 8B (los modelos de carretera tienen la numeración 6C y están equipados con luces y silenciadores de carretera). Desde que compró la moto (que solo estuvo a la venta en EE.UU.), Michl trata de acumular piezas de competición de serie muy limitada y publicaciones que relacionen la moto con su ilustre pasado en la competición. Localizó en Estados Unidos un protector casi imposible de conseguir y una réplica de las camisetas de competición de 1971 en el Harley-Davidson Museum, pero sigue buscando las piezas originales de motocross que ha visto en las publicaciones de la época. 

“Me encanta la pequeña Baja, que es una parte única de la historia de Harley-Davidson”, dice Michl. “Si alguien que lea esto tiene una Baja 100 o algo que tenga que ver con las motos Baja, ¡que se ponga en contacto conmigo! Además, como tuve que vender la SX para comprar la Baja, si alguien tiene una Harley-Davidson MX250 que pueda utilizar para competir en el Harley & Snow 2019, ¡sería como hacer realidad mi sueño!” 

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